La utopía sirve para caminar


Este mayo llegó, y nada hacía sospechar que lo que empezó como el rosario de la aurora, podría terminar como una aurora de rosarios. Me explico. La realidad es como es, y no hay manera de cambiarla, pero a veces salta el milagro.
Recién beatificado el papa anterior, nos enteramos de la muerte de un terrorista mundial, ajusticiado por la vía rápida, con dos. Todo el mundo seguía aplaudiendo, que ya había empezado a hacerlo en Roma.
Luego, o durante, o antes-durante-y-después, tuve primeras comuniones por ración séxtuple, que es mucho. Realidad con una pizca de esperanza apuntando a que puedan ser las cosas mejores.
A continuación murió Camino, que estaba tan claro como el agua, a pesar de que su coraje y entereza nos hizo creer a muchos que con ella eso era imposible. Alrededor de Camino se vivió claramente que el futuro no es gratis, pero existe. Y este presente para allá apunta.
El 15M y su grito Democraciarealya fue real, ahí aún se puede ver, en Sol y en mil plazas más. Y que dure, para que tenga consecuencias.
El 22M no ha sido sino un golpe seco de realidad. Esto es lo que hay.
No podía terminar así este mes, el florido y hermoso, el de los nublados sin avisar y “chapoteros”, el que ha reventado este año con una vegetación por doquier. [Tengo el jardín hecho un auténtico mar de flores].
Termino, pues, y lo hago lo mejor que puedo. Con palabras de Eduardo Galeano, que ya le he cogido el gusto, y me apetece un montón.
«Estando en Cartagena de Indias, en la Universidad, dando unas charlas junto a Fernando Birri, un gran amigo mío, director de cine argentino, un estudiante le preguntó para qué sirve la utopía. Yo lo miré con lástima; dije ¡huy!, qué lío ahora. Y él contestó estupendamente, de la mejor manera. Dijo que la utopía está en el horizonte. Y dijo: Yo sé muy bien que nunca la alcanzaré. Que si yo camino diez pasos, ella se alejará de mí diez pasos. Cuanto más la busque menos la encontraré, porque ella se va alejando a medida que yo me acerco.
Buena pregunta, ¿no? ¿Para qué sirve? Pues la utopía sirve para eso, para caminar.»



¿Qué tal si deliramos por un ratito? ¿Qué tal si clavamos los ojos más allá de la infamia para adivinar otro mundo posible?
El aire estará limpio de todo veneno que no provenga de los miedos humanos y de las humanas pasiones.
En las calles, los automóviles serán aplastados por los perros.
La gente no será manejada por el automóvil, ni será programada por el ordenador, ni será comprada por el supermercado, ni será tampoco mirada por el televisor.
El televisor dejará de ser el miembro más importante de la familia, y será tratado como la plancha o el lavarropas.
Se incorporará a los códigos penales el delito de estupidez, que cometen quienes viven por tener o por ganar, en vez de vivir por vivir no más, como canta el pájaro sin saber que canta y como juega el niño sin saber que juega.
En ningún país irán presos los muchachos que se nieguen a cumplir el servicio militar, sino los que quieran cumplirlo.
Nadie vivirá para trabajar, pero todos trabajaremos para vivir.
Los economistas no llamarán nivel de vida al nivel de consumo, ni llamarán calidad de vida a la cantidad de cosas.
Los cocineros no creerán que a las langostas les encanta que las hiervan vivas.
Los historiadores no creerán que a los países les encanta ser invadidos.
Los políticos no creerán que a los pobres les encanta comer promesas.
La solemnidad se dejará de creer que es una virtud, y nadie, nadie, tomará en serio a nadie que no sea capaz de tomarse el pelo.
La muerte y el dinero perderán sus mágicos poderes, y ni por defunción ni por fortuna se convertirá el canalla en virtuoso caballero.
La comida no será una mercancía, ni la comunicación un negocio, porque la comida y la comunicación son derechos humanos.
Nadie morirá de hambre, porque nadie morirá de indigestión.
Los niños de la calle no serán tratados como si fueran basura, porque no habrá niños de la calle.
Los niños ricos no serán tratados como si fueran dinero, porque no habrá niños ricos.
La educación no será el privilegio de quienes puedan pagarla y la policía no será la maldición de quienes no pueden comprarla.
La justicia y libertad, hermanas siamesas condenadas a vivir separadas, volverán a juntarse, bien pegaditas, espalda contra espalda.
En Argentina, las locas de plaza de Mayo serán un ejemplo de salud mental, porque ellas se negaron a olvidar en los tiempos de la amnesia obligatoria.
La Santa Madre Iglesia corregirá algunas erratas de las tablas de Moisés, y el sexto mandamiento ordenará festejar el cuerpo.
La Iglesia también dictará otro mandamiento, que se le había olvidado a Dios: "amarás a la naturaleza, de la que formas parte".
Serán reforestados los desiertos del mundo y los desiertos del alma.
Los desesperados serán esperados y los perdidos serán encontrados, porque ellos se desesperaron de tanto esperar y ellos se perdieron por tanto buscar.
Seremos compatriotas y contemporáneos de todos los que tengan voluntad de belleza y voluntad de justicia, hayan nacido cuando hayan nacido y hayan vivido donde hayan vivido, sin que importe ni un poquito las fronteras del mapa o del tiempo.
Seremos imperfectos. Porque la perfección seguirá siendo el aburrido privilegio de los dioses, pero en este mundo, en este mundo chambón y jodido, seremos capaces de vivir cada día como si fuera el primero y cada noche como si fuera la última.

P.D. Felizmente puedo decir y digo que este texto sí pertenece a Eduardo Galeano. Y lo afirmo sin sombra de duda alguna porque él mismo lo recitó un día en TV3 y yo lo escuché.

Casi una hora de misa, y nadie parecía querer marcharse


No sé cuánto tiempo ha durado ese momento, me ha parecido eterno. De pie habría un centenar de personas. El resto sentado. Yo, las manos extendidas, tenía la sensación de estar haciendo algo que me superaba. No, creo que nadie en ese momento estaba pidiendo un milagro. Lo estábamos realizando.
En el coloquio se dijo que Dios está, pero nosotros también. Que no estamos huérfanos si nosotros ocupamos “esa ausencia” y hacemos lo que está en nuestra mano. Y que si funcionamos como él lo hizo, él está con nosotros y nosotros con él. Y junto con todos, también el Abba y el Aire que llena nuestros pulmones y enardece nuestro ánimo.
La unción, en silencio, imponía. La fila no terminaba nunca. La enfermedad está, pero ni nos da miedo, ni nos derrota. Ungidos en la frente y en las manos, nuestras ideas están claras, y nuestras manos dispuestas.
Tras el temblor opaco de las lágrimas,
tras el profundo velo de la sangre,
tras la primera música del día,
no estamos solos, no estamos solos.
Tras la postrera luz de las montañas,
tras el estéril gozo de las horas,
tras el augurio helado del espejo
no estamos solos, no estamos solos.
No, no estamos solos,
nos acompaña en vela
la pura eternidad de cuanto amamos.
No, no estamos solos,
nos acompaña en vela
la pura eternidad de cuanto amamos.
Tras el vacío gris de las ciudades,
tras la violencia cruel que nos invade,
tras esa soledad en la rutina,
no estamos solos, no estamos solos.
Tras un amanecer en la esperanza,
tras un abrazo cálido y sincero,
tras descubrir que el mundo es un gran reto
no estamos solos, no estamos solos.*
Terminé muy cansado, pero feliz. Cantamos con todas las fuerzas y nos despedimos hasta otra.
Ha sido, una vez más, nuestra Pascua del Enfermo.

* Leopoldo Panero, La Estancia vacía (1944)

Patinar es un gran placer

A media tarde, saco a pasear a mis amigos y saludo a Pili que lleva de la mano unos patines.
“¿Patinas?”, pregunto en vez de saludar. “¿Yo? Es para mi hija”, responde. Y seguimos charlando en cuanto que me dejan hacerlo quienes sujetos como un tiro de potrancas me arrastran sin piedad.
Pili se dirige al parque donde juega su pequeña y yo continúo amarrado a los míos. Y recuerdo…
Pili era una preciosidad de niña. Rubia. Ojos azules. Tímida. Nacida en Francia de padres emigrantes, nunca perdió un cierto acento gabacho que la hacía deliciosa. En su timidez tenía, sin embargo, una fuerte personalidad que le brotaba de repente en forma de genio y testarudez.
¡Alto ahí!, que no es de Pili de quien quiero ahora recordar, sino de otra cosa.
Sería hacia 1956, sería.  No puedo precisar la ocasión ni el motivo, pero me tocaron unos patines, tales como estos:


Entonces no había en mi ciudad más que tierra y asfalto. Bueno, y aceras, pero eso estaba prohibido. Así que aprendí a patinar arrastrándome entre cantos, hierbas, arena… Y cuando no venían coches, por la calzada. La Plazuela de Tenerías fue mi pista de patinaje, compartida con los taxis cuatro-cuatro que la ocupaban cuando descansaban en su parada.
Tenía esta plaza un desnivel por la parte del río que hacía que al patinar en el sentido de las agujas del reloj parecía que lo hacías siempre cuesta arriba; y al hacerlo en el sentido contrario, cuesta abajo. Lo malo es que al final de la pista quedaba uno embocado contra la puerta principal del cuartel de los guardias de asalto, más tarde conocidos como grises, que ahí tenían su base.
Hice correrías en el paseo central del Campo Grande, pero como era una zona muy frecuentada por soldados con novia, abuelos con artrosis y chicas de servicio al cuidado de pequeños, no se podía correr demasiado.
Mejores condiciones ofrecían Las Moreras, cuando no había ganado, por supuesto, porque allí se instalaba el mercado de animales entre los árboles.
Ahora además del carril bici, hay pistas de cemento en muchos lugares. Y si lo que pretendes es desplazarte por la ciudad, porque vayas patinando nadie te lo recriminará. Al contrario de lo que ocurriría si fueras pedaleando, porque a los ciclistas se nos mira con menos indulgencia. De modo que no sé qué va a pasar ahora con nosotros, porque en algunas avenidas nos obliga a circular por las aceras. Eso sí, con condiciones: a metro y medio de la pared, velocidad controlada al paso de los peatones o casi, y alguna otra cosilla que aún no me he estudiado.
Envidia cochina me produce ver a gente joven mochila al hombro, coderas, rodilleras y gorro protector, desplazarse todo marchosa camino de clase, la biblioteca o la ludoteca con unos patines en línea ultimísima generación. Creo que por llevar, tienen aire acondicionado e hilo musical. Bueno, en fin, quiero decir que estarán dotados seguramente de los más recientes adelantos de la digilitación, lector de mp3 incluido.
Si no fuera porque mis huesos están un poco duros para resistir caídas sin cascarse, buscaba mis patines en algún rincón de la vieja casa familiar y ya me apañaría como fuera para ajustármelos y salir pitando.

Esto no es un diario

Esta vez he podido entrar en la web de la FMD de Valladolid. Se trata de la Fundación Municipal de Deportes. Pinchas www.fmdva.org y sale todo lo que hay. Y tiene bastante.
Una de esas cosas es la Piscina Cubierta Benito Sanz de la Rica, más conocida como El Matadero. En esa alberca, según dicen en Hispanoamérica, es donde suelo nadar. Y aquí están las fotos robadas de la página web mencionada.
No voy a hablar de las letras que le falta al rótulo en la fachada principal. Ni sé cuándo se cayeron ni sé por qué aún continúan faltando, siendo así que llevo entrando por esa puerta todos los días, salvo excepciones debidamente justificadas, desde hace siete años.
Hoy ha sido un día extraño, ¡vaya novedad!
El caso es que me levanté bien, y el paseo matutino por el campo resultó placentero. Pero en cuando, con el primer café del día, me senté ante la prensa y leí la amenaza de desalojo de la acampada de la Plaza de Cataluña, se me fue torciendo el humor.
Mi alcalde, es un decir, ante la acampada de la Fuente Dorada decidió hace unos días trasladar el Teatro de Calle a otra localización para respetar a los jóvenes allí asentados. Y esto es Valladolid. Pero Barcelona no puede hacer lo mismo con la juerga previsible que surja con la también probable victoria del Barça en la tarde noche del sábado. El alcalde de Valladolid ha salido muchas veces en las noticias por su temperamento y talante autoritario. El de Barcelona, alcalde socialista, no; debe tener mejores modales. O tal vez él no ha sido, y lo ha hecho el consejero de interior, o el lucero del alba. O vaya usted a saber.
Por aquí pensamos que Cataluña es más Europa que nosotros. Y a la vista está. Ahora recuerdo por qué, allá por el noventa y dos, muchas familias gitanas de aquí se vieron agrandadas con la visita masiva de familiares catalanes. Debió tratarse de una limpieza generalizada ante las a punto de celebrarse Olimpiadas de Barcelona. Entonces no transcendió en los medios. Hoy sí he visto, leído y escuchado cómo se limpia en catalán. Guardia urbana y Mossos d'Esquadra. No eran grises, ni guardias civiles, ni policía nacional. Menos mal.
Se me torció talmente el gesto que he pasado muy mal día. Y pudo ser peor, pero afortunadamente a Aguirre no la hicieron caso y en Sol no ha pasado nada. Al menos, hasta ahora.
Llegó, pues, la hora de nadar. Eran las ocho y media de la tarde. El cuerpo no me daba sensación. Casi arrastrándome, dolorido por el trancazo “primaveril” que he pillado, moqueante y carrasposo, me alargué hasta allí. Quedándome en casa sólo habría empeorado. Me desnudé con desgana. Con el atuendo reglamentario observé la piscina completamente vacía. Miré al agua durante un tiempo largo, tal vez más de cinco minutos, sin pensar en nada.
Cuando me tiré todo se aclaró. Estuve nadando durante treinta y cinco minutos. Cincuenta y cuatro largos. Mil trescientos cincuenta metros. Salí porque correspondía, no porque no me apeteciera seguir. Descansado, relajado, y casi convencido de que la gente habría vuelto a llenar la Plaza de Cataluña para la asamblea de las diez.
Berto sigue agobiando a Moli. En efecto, compruebo que todo sigue normal. Esta también será una buena noche.
Post scriptum: A una buena amiga nadar en el mar tal vez le sugiera que danza. Otra, también amiga, obligada, termine por ser adicta. A mí, las dos cosas.
Berto y Moli no nadan, pero ahora descansan relajados.

Vencer o morir…

 
Apenas me ha durado la que supuse ingeniosa, definitiva y novedosa manera de asear lo que mis manos ensucian. Si cuento los días, que no es el caso porque no me apetece, no salen ni sesenta.
 Ha vuelto a entorpecerse de tal manera que me he dicho de esta no paso, o lo rompo o lo limpio.
 Y esto es lo que he hecho, con un vaso de agua y un pincel del nº 7, marca Distripsa, made in Germany.

 Esta vez no ha habido comedimiento, ni hablar. Directamente lo he anegado, encharcado, sumergido en el líquido elemento. Con el pincel de marras, bien chorreando agua, he hurgado hasta los mismísimos…
No pongo aquí cómo salía barro puro, a chorretones, porque tenía ambas manos ocupadas en la faena. Cuando he podido hacerlo, entonces sí he fotografiado.
Luego ya sólo dejar secar… Planchar no hacía falta.
Así, de esta manera he logrado que la bolita de las narices ruede y ruede suavemente. Ahora la pantalla se mueve ágilmente arriba y abajo, a derecha y a izquierda, que es un auténtico primor.
Aviso para navegantes: este procedimiento debe hacerse en ultimísima instancia, una vez que se han intentado y realizado otros menos agresivos e invasivos. Sólo cuando no exista ninguna otra salida. Es vencer o morir.


 * * * * *
Vencer o morir es lo que se ha propuesto el pobre Berto durante todo el día, en su personal y encarnizada guerra con Moli. Pero mucho me temo que ni vencerá ni morirá. Sólo y apenas le queda aguantarse, alma en pena, porque la piba dice nones. No hay manera de doblegarla.
Otros mucho más grandes lo han intentado. A sus doce años recién cumplidos (11/5/1999) no ha habido can que la consiguiera.
Berto tendrá que conformarse con lo que ella le consienta. Y lo que le permite es todo lo más, esto:

En el coche, esta mañana
En casa, esta noche
Como aún quedan días, Berto seguirá intentándolo. Yo no abrigo ninguna esperanza. Pero seguro que él persistirá, es muy testarudo.
Mientras escribo acabo de escuchar a Moli decirle, por enésima vez, estate quieto, pesado. El ladrido ha sido tan desaborido que Berto se ha quedado seco… Pensará seguro: tal vez a la siguiente lo consiga.
Y así empezaremos la segunda noche. Mañana cuento lo que haya

Cogiendo aire, sacando pecho

Del mismo modo que siempre que llueve escampa, y que a la caída sigue levantarse, yo voy saliendo de mi estado de perplejidad, mosqueo y cabreo, aunque me mantengo en la indignación. No puedo por menos. Si la cosa informática se me ha solucionado, y sin hacer absolutamente nada, lo otro está en camino, pero largo.
No puedo negar que tras visionar una entrevista que alguien ha hecho a Eduardo Galeano en la acampada de la Plaza de Cataluña a uno le han aumentado la esperanza de que todo es posible. Entre ellos, jóvenes y maduro hombre pensador y sentidor, los primeros haciendo lo que hacen y el segundo diciendo lo que dice, le suben a cualquiera la temperatura corporal y la anímica de modo soberano.
No he sabido insertar dicho vídeo en este lugar, de modo que pongo el enlace por si alguien quiere llegar hasta él.
Aquí me limito a transcribir el texto de sus palabras, copiadas por el viejo método de los apuntes de mi juventud. Entonces era con el magnetofón y la máquina de escribrir. Ahora ha sido todo desde el ordenador. Moderno que es uno.
Aviso: lo ha dicho un escritor; lo he escrito yo. Hay una diferencia. Justamente la diferencia que hay entre Eduardo Galeano y un servidor. Sepan disculpar mi literalidad y falta de expresión literaria. Me refiero a puntuaciones, separación de párrafos, cambios de registro, silencios, en fin, eso que se llama literatura.

“Estuve en Sol y aquí veo reencuentro, la misma energía de dignidad, y el mismo entusiasmo. Entusiasmo es una vitamina E. E, de entusiasmo, que viene de una palabrita griega que se las trae, porque significa tener a los dioses adentro. Y a mí cada ve que me encuentro que los dioses están adentro, de una persona o de muchas, o de cosas, o de la naturaleza, o de las montañas, o de los ríos, bueno pues yo digo eso es lo que me espera para convencerme de que vivir vale la pena.
Y entonces yo estoy muy contento de estar acá, como estuve antes en Sol, porque esto es un testimonio de que vivir vale la pena, de que vivir está mucho, pero mucho más allá de las pequeñeces, de la realidad política, de que si se gana o se pierde, y de la realidad personal también, de que puedes ganar o perder en tu vida, y eso importa poco en relación con ese otro mundo que te espera, ese otro mundo posible, que está en la barriga de éste.
Este es un mundo más bien infame, te diré; no es muy alentador el mundo donde hemos nacido. Pero hay otro mundo en la barriga de este mundo, esperando. Y es un mundo diferente. Diferente y de parición difícil. No es fácil que nazca. Pero sí es seguro de que está latiendo en este mundo que es. Que hay otro mundo que puede ser, latiendo en este mundo que es. Y yo lo reconozco en esta manifestación espontánea, esta de la Plaza de Cataluña, la de Sol en Madrid, que son las que pude acompañar afortunadamente; sé que hay muchas más. Y que son ese testimonio.
Y alguno me pregunta: bueno, pero qué va a pasar, y después,  y qué será de eso. Y yo simplemente contesto lo que nace de mi propia experiencia. Y digo: bueno, nada; no sé qué va a pasar. Y tampoco me importa mucho lo que va a pasar. Me importa lo que está pasando. Me importa el tiempo que es, y lo que ese tiempo que es anuncia sobre otro posible tiempo que será; pero qué es lo que será al final, no sé. Es como si yo me preguntara cada vez cuando me enamoro, cuando vivo una experiencia de amor, a fondo, de veras, cuando siento que vivo y no me importa si morir en ese momento mágico del amor cuando ocurre. Y yo digo, y bueno, nada… El amor es como esto, es infinito mientras dura, y lo importante que sea infinito mientras dura. No hay que plantearse todo como si uno tuviera el balance de un banco. Haber, debe, haber, balance, saldo. Qué es lo que espera, probabilidades, vamos a consultar a las niñas todopoderosas, a las chicas todopoderosas, a estas que se llaman estándard ampur (Standard & Poor's). Que además tienen un nombre muy elocuente porque significan promedio o pobreza, sí. A ver qué dice la promedio o pobreza. Qué es lo que nos espera… Y a mí qué mierda me importa lo que nos espera. Esos tecnócratas de cuarta, que son unos ignorantes, y no saben un carajo de nada, y que cobran unos sueldos inmensos, y en cada crisis que ellos desatan termina aumentando su fortuna; porque son finalmente recompensados por esas hazañas, que consisten en haber arruinado el mundo.
Ese es un mundo al revés que recompensa a sus arruinadores. En lugar de castigarlos, ni un solo preso hay en Wall Street de los banqueros que promovieron, provocaron, esta crisis del planeta entero. Ni un solo preso. Y en cambio hay miles de presos por haber consumido marihuana, o por haber robado una gallina, miles de presos. Y esto no, es el mundo al revés. Es un mundo de mierda, pero no es el único mundo posible.
Y cada vez que yo me asomo a estas concentraciones lindísimas, de gente joven, pienso: No, hay otro mundo que nos espera. Ese otro mundo. Este mundo de mierda está embarazado de otro. Y son los jóvenes los que lo llevan adelante. Esos jóvenes despreciados por las elecciones regidas por el interés de los partidos políticos donde los jóvenes no votan.
Yo vengo ahora del Sur, de América del Sur. Los jóvenes chilenos no votaron en Chile. Dos millones de jóvenes chilenos no votaron. No votaron porque no creen en la democracia que les ofrecen. Y ahora cuántos jóvenes no votaron en España. Ni sé cuántos. No han sido contados. Pero dentro de esos diez millones de españoles que no votaron debe haber unos cuantos jóvenes que no votaron. Y no votaron porque no creen en la democracia que les ofrecen. Pero no es porque no creen en la democracia, no; en esta democracia manipulada, en este nombre secuestrado por los banqueros, por los políticos mentirosos, por los artistas del circo, que ofrecen una pirueta diferente cada día.
Había un viejo político en Uruguay, murió hace muchos años, que no era revolucionario ni nada, era un político del sistema, pero era un hombre que conocía de la vida más que muchos otros, y que cuando le ofrecían un candidato a diputado en las listas del Partido Nacional, se llama Herrera, el viejo Herrera, hablaba así como geringoso. Y yo le decía qué le parece si ponemos para senador a Fulanito, y él decía no, no, no, porque ese es un redondo. Un redondo. Él llamaba redondos a los que quedan redondos de tanto darse vueltas.
Y la verdad, en la realidad política actual hay una inmensa cantidad de redondos que quedan redondos de tanto darse vueltas.
Y ¿los jóvenes tienen la culpa de no creer en los redondos, o son los redondos los que tienen la culpa de que los jóvenes no crean en ellos?
Y por eso me gusta estar acá, como estamos, charlando, como si nada, porque eso es lo mío, charlar como si nada. Si me hubieras dicho que iba a charlar para ofrecer mi versión del destino de la humanidad te hubiera dicho que no. A mi lo que me gusta es charlar como si nada, conversar con mis iguales, que son iguales a mí, porque somos todos iguales en la lucha por una vida diferente. Y ojalá que eso siga vivo, porque si no para qué mierda voy a vivir sino es porque creo en algo mejor que lo mío, que es lo que me espera.”

Tras unas palabras sobre los motivos de su presencia en Barcelona y sus próximos viajes, Eduardo Galeano, concluye:

“Eso es lo que tenía que decir. Yo no quiero transmitir ningún mensaje… Yo no soy ningún gran sabio de nada. Entre nosotros te confieso que los intelectuales me rompen las pelotas. No, yo no quiero ser un intelectual. Cuando me dicen un distinguido intelectual, digo: no, yo no soy un intelectual. Los intelectuales son los que divorcian la cabeza del cuerpo. Yo no quiero ser una cabeza que rueda por los caminos. Yo soy una persona; soy una cabeza, un cuerpo, un sexo, una barriga, un todo. Pero no un intelectual. Abominable personaje. Ya lo decía Goya, la razón genera monstruos. Cuidado con los que solamente razonan. Cuidado. Hay que razonar y sentir. Y cuando la razón se divorcia del corazón, te convido para el temblor. Porque esos personajes pueden conducirte al fin de la existencia humana en el planeta.
Yo creo en esa fusión contradictoria, difícil pero necesaria, entre lo que se siente y lo que se piensa. Y cuando aparece uno que solamente siente pero no piensa, digo este es un cursi. Y cuando veo que hay uno que solamente piensa  pero no siente, digo ay qué horror, este es un intelectual, qué espantosa cosa, una cabeza que rueda. Yo no quiero ser una cabeza.
Sí, sí sabio, pero allá él con su sabiduría. Esa sabiduría no me interesa a mí. A mí me interesa la que combina el cerebro con las tripas, la que combina todo lo que soy, todo, sin olvidar nada; ni la barriga, con el sexo, nada, nada, y con la cabeza que piensa. Pero una cabeza que piensa con cuidado. Porque la cabeza que piensa solita es muy peligrosa. Es como el dinero. Ahora hay una especie de, cómo te diría, himno que cada día se lanza, la alabanza del dinero. Colegas míos escritores la practican. Qué maravilla la libertad del dinero. La libertad del dinero es enemiga de la libertad de las personas. Mucho cuidado con el dinero libre. El dinero libre es mucho peor que un animal salvaje libre. El dinero libre no. El dinero libre ha provocado las mayores catástrofes de la humanidad. Lo importante es que nosotros, las personas, seamos libres y plenamente conscientes de que somos parte de la naturaleza. Y ese es el mandamiento que se le olvidó a Dios, decir: serás parte de la naturaleza, obedecerás a la naturaleza de la que formas parte. A Dios se le olvidó porque estaba ocupadísimo. Pero eso es recuperable.”
Esto no es de todos admitido. Si lo sabré yo, que se me ha ocurrido enviárselo a un compañero. Me ha contestado a vuelta de correo que según llegó lo empapeleró, es decir, lo tiró a la papelera. Está visto que hay gustos y gustos, paladares y bocas.

Perplejo y/o mosqueado. En una palabra: ¿indignado?

Este es mi estado en el momento en que me pongo a escribir: perplejo.
Según el DRAE es un adjetivo que significa: Dudoso, incierto, irresoluto, confuso.
Según el Word.Reference.com equivale a: desconcertado, confuso, indeciso, vacilante, extrañado, sorprendido, confuso, dubitativo, dudosoindeciso, irresoluto
A la vista del resultado, continúo perplejo.
¿Cual es el motivo?
Llevo toda la tarde y parte de la noche sin poder acceder a mi blog desde mi ordenador utilizando Firefox. Todo, absolutamente todo, está a mi disposición de las diversos servicios que de la cuenta que tengo con Google utilizo. Todo, menos Blogger. Gmail, Reader, Docs, Álbumes web Picasa, Youtube, Historial web, Herramientas para webmasters, Maps, Sites… me funcionan divinamente; pero no puedo abrir mi blog y colocar una entrada nueva. Ni siquiera puedo comentar en otros blogs.
Temiéndome otra avería como la pasada, buceo por la red, y no hay quejas semejantes, nadie comenta nada. Vuelvo a intentarlo y nanay. Apelo a Safari, y voilà, estoy dentro. ¡Qué raro!, ¿se habrá estropeado Firefox? Vuelvo a instalarlo, y tampoco.
Se lo comento a mi vecina preferida, paso a su casa, uso su pecé, y con Firefox no tengo ningún problema. Pruebo con Safari, y tampoco.
Mosqueado, empiezo a sospechar de mi máquina. ¿Se estará deteriorando otra vez? La arranco con el disco externo, y tres cuartos de lo mismo, me rechaza la contraseña y me niega la entrada.
Vuelvo a zambullirme en Internet, y alguien dice que quizás el navegador tenga algún defecto, virus o deterioro. Que habría que desinstalarlo de manera limpia, es decir, arrancarlo de raíz, y volverlo a instalar como de primeras. Pero por más que quito de aquí y suprimo de allá carpetitas y cosuchas diversas, el navegador de las narices siempre se abre como siempre, y sigue negándome el acceso a mi lugar.
Habituado al navegador de Mozilla, me veo obligado a prescindir de él y usar Safari, que lo tenía hasta ahora sólo como de adorno. Pero cabezota que soy, no me resigno a no conocer la causa de este desaguisado. Así que desde aquí solicito a quien me pueda ayudar alguna idea para salir de este estado en que me encuentro.
* * * * *
Ayer en la mañana me topé con una vecina por la calle y fue y me soltó: oye, fíjate qué cosas, La Victoria, Rondilla, Pajarillos e incluso Las Delicias han votado masivamente al PP. ¡Cómo es posible que esos barrios obreros y de izquierda de toda la vida hayan hecho semejante cosa!
(Explico que esos nombres corresponden a barriadas de mi ciudad cuya historia, desde mucho antes de la transición, está marcada por la lucha obrera y en ellas se han dado líderes de la izquierda más sonora y contundente. Ni que decir tiene que sus pobladores más que rojos, son bermellones. Tan es así que nuestro alcalde no aparece por allí para hacer sus concejos abiertos ni harto de vino.)
No supe que contestar a mi vecina. Supongo que los analistas políticos, sociales y demás sabrán encontrar una y mil explicaciones posibles a tal cambio de signo en el voto.
En estas sale mi vecino de la izquierda, según se entra se entiende, con el que tengo un tabique de por medio y me dio los buenos días a palo seco. Su cara lo decía todo, no quería ni que le preguntara. Su cabreo era tal que las veces que nos cruzamos durante todo el día sólo fueron a base de hola, hola.
Mi vecina, mi vecino y servidor además de perplejos, estamos con un mosqueo… Claro que en mí esta cualidad del alma me acompaña desde hace ya bastante tiempo. Todo viene desde que la gente dejó de pringarse con las cosas de comer, las del barrio y del común. Alcanzado un cierto grado de placidez, ¿o será la edad?, y hasta de hartura, logrado el asfaltado, el alumbrado, el parque, la subvención para las fiestas, la señalización del tráfico, el taller de pintura y de bolillos, renovar la junta directiva de la asociación de vecinos resulta imposible por falta de candidaturas, y la presi y el resto de la directiva tienen que reengancharse de por vida para no dejar la cosa vacía. Y eso que este año se cumple el 35º aniversario, que ya es decir.
Tal es la cosa del mosqueo que esta noche, soñando, he propuesto a la asamblea que aquí sólo tenga derecho al voto quien también asuma tareas. Lo demás es mantener una institución pasada y obsoleta, la sopa boba, un vulgar remedo de democracia. Democracia real es hablar y actuar, opinar, votar y currar. Sólo era un sueño, menos mal.
Ya en la mañana, acudo de nuevo a las fuentes para consultarlas.
Según el DRAE, mosqueo: Acción de mosquear o mosquearse.
Según el Word.Reference.com: ira, enfado, irritación, cabreo, enojo, atufo, cabreo, suspicacia, recelo, enfado, indignación.
Xactamente; indignación es lo que tengo. Y me siento como se siente este señor, que tiene blog y así se expresa: Ulysshes.
Mejor me callo, y sigo reflexionando, como lo hace, por ejemplo, Rafael Fernando Navarro. O Bernardo Pérez Andreo, también por ejemplo. Y mirar bien esto otro, que sigue, y sigue, y sigue… Marinaleda: un ejemplo de democracia real.
Quizás sea lo único que queda, y esperar a ver por dónde salgo.

Abundando


De la primera carta de San Pablo a los Coringles

 
[Actualización del texto sagrado, o casi, a cargo de José Ignacio González Faus, para que no nos hagamos los suecos, y suecas, sobre este particular. Sería recomendable volver al original, pero como la primera carta a los corintios además de un poco larga, está en griego, puede ser más que suficiente tener a la vista cualquier traducción buena al castellano de 1ª Corintios 11, 17-34. No anda lejos de otro trozo de la misma carta que se lee masivamente en bodas, bodonas y bodorrios, para regusto y fruición del personal concurrente, que al escucharlo en tan señalado momento suspira y lagrimea, añorando una juventud perdida en que decir u oír tales cosas parecía real y hasta posible (¿o es al revés?). Suele intitulárselo como himno al amor (1 Cor 12,31-13,13), aunque en un principio San Pablo hablaba de la Caridad, que así dicho parece, y lo es, una palabra mayor.
Aviso que me he encontrado esto hoy al despertarme. Porque de habérmelo topado anoche, ¡de qué pongo yo esa tonta historia de las llaves perdidas que coloqué en la madrugada!
Sepan todos los que esto lean que la culpa del asunto la tenemos todos, pero según. Y que los curas, más que animadores, en este asunto somos sufridores; nadie nos apoya, y mucho menos nos defiende, cuando osamos hacer siquiera alguna pequeña alusión a los excesos de fasto tan señalado. Y no quiero ni pensar qué pasaría conmigo, probrecito, si me negara en redondo a participar en el jolgorio o exigiera sencillez en las maneras, economía en los gastos y verdad en todo. A los pies de los caballos mismamente, ahí nos encontramos.
Lo que pasa es que González Faus está jubileta; pasar no es que pase de nada ni de nadie, pero tiene más autoridad moral que el supuesto superior que pudiera llamarle la atención y recomendarle silencio; y no tiene que lidiar con el personal (madres, padres, abuelas y abuelos, tíos y demás concurrencia, incluidos los y las tiernos y tiernas infantes e infantas) que, además de muchos, son jóvenes y forzudos; contra esa cantidad y calidad no hay quien pueda.
Y ya me callo, porque la razón de ser de esta entrada es dar la palabra al Faus.]

23.05.11 | 10:11. Archivado en Religion
«Cuando os reunís para las primeras comuniones, eso ya no es celebrar la Cena del Señor. Porque una gran cadena comercial que encabeza tanto las listas de grandes beneficios como las de salarios y condiciones laborales injustas, acaba de publicar un espectacular folleto en papel “couché”, de 22 páginas, donde anuncia trajes para la primera comunión, entre 400 y 1000 €, con descripciones como: “vestido de fantasía, de seda, de organza, cuerpo bordado con torera, falda de gasa con vuelo”… para niñas y niños, rubitas ellas en su mayoría.
También vestidos para niñas invitadas, cadenas y pulseras de oro, relojes Swacht o Viceroy, zapatos, libros de recuerdo, servicio de imprenta para invitaciones… Y finalmente “la gran idea”: listas de primera comunión, paralelas a las listas de boda (“porque te aseguras de recibir justo lo que más te gusta”). En ellas hay desde joyeros y pulseras, hasta sillas giratorias, bicicletas, juguetes electrónicos… ¡incluso biblias!.. De modo que, entre eso y el inevitable convite igualmente fatuo, apenas habrá auténtica primera comunión que no supere el medio millón de las antiguas pesetas. Demasiado dinero para recibir al Dios de los pobres. Tanto que algunas familias han retrasado la primera comunión de sus niños por la crisis económica.
¿Es que no tenéis otros días del año para todas esas fatuidades? ¿O es que despreciáis a la Iglesia de Dios y avergonzáis a los que no tienen?. La verdad es que en esto no puedo alabaros. Porque yo mismo recibí del Señor lo que ya os he transmitido: que el Señor Jesús, en la hora más negra de su vida, cuando iba a ser entregado por uno de los suyos y condenado a muerte por los sacerdotes, se sentó a la mesa a cenar con sus discípulos y, en aquella cena, tomó el pan, símbolo de la necesidad humana, lo partió y se lo pasó diciendo que aquel pan compartido era su persona entregada por nosotros. También tomó una copa de vino, símbolo de la alegría humana y se la pasó diciendo que aquel vino era su sangre (sede de la vida para los judíos) con la que Dios sellaba una alianza nueva e irrompible con el género humano. Y añadió que repitiéramos esos gestos como memorial suyo: de modo que cada vez que celebráis la comunión estás anunciando esa vida de Jesús entregada hasta la muerte por solidaridad con nosotros.
Por eso debemos examinarnos seriamente, porque quien come el cuerpo del Señor sin discernimiento se traga su propia condena… (cf. 1ª Cor 11, 20sss) ¿No habéis oído el ejemplo de vuestros hermanos filipenses que han decidido celebrar la primera comunión de sus hijos del modo más sobrio posible, sin trajes ni alharacas, para dar todo el importe que eso hubiera supuesto a los niños de Haití? ¿No sabéis todavía que en ese mundo que habéis montado mueren cada hora mil niños menores de cinco años, por desnutrición o enfermedad (lo que hace unos once millones de niños al año)? ¿Creéis que el Señor entregó su persona y su vida (su cuerpo y su sangre) para que haya esas diferencias entre vosotros? ¿Es así como queréis preparar la jornada mundial de la juventud? ¿No sabéis que, además, esa forma de primera comunión, se convierte para la gran mayoría de los niños en su última comunión?
Por eso quiero recordaros palabras de los antiguos profetas: “Detesto vuestras primeras comuniones -dice el Señor-, estoy harto de vestidos de seda, se me han vuelto una carga vuestras diademas y pulseras; aprended a practicar la justicia, enderezad a los oprimidos, proteged a los que no pueden valerse… Porque ésta es la primera comunión que yo quiero: aprende a partir tu pan con el hambriento, a hospedar a los sin techo, a vestir al desnudo y a no cerrarte a los que son tu propia carne… Entonces irradiará tu luz como una aurora y tus oscuridades interiores se volverán mediodía” (cf. Isaías 1 y 58).
“Y no os contentéis con decir: vamos a la iglesia, vamos a la iglesia… ¿creéis que la casa del Señor es una pasarela de modelos?” (cf. Jeremías 7). ¿No sabéis que el rico sólo puede traer a la iglesia su humillación porque Dios eligió a los pobres como ricos en el mundo de la fe y herederos del reino de Dios? ¿No son acaso los ricos los que nos zarandean y luego nos llevan a los tribunales, y afrentan el hermoso nombre de cristianos? (carta de Santiago 1,10; 2, 5ss)…
Hace años, y por estas razones aquí expuestas, el mes de mayo ya fue calificado como “el mes de los sacrilegios”. Por favor, no me ofendáis de esa manera, dice el Señor.»

Dónde están las llaves, matarile, rile, rile ♫♫♫♫♫♫

En mi desorden organizado, que más bien consiste en un sin orden ni concierto, suelo tener las cosas controladas. O sea, que más o menos lo que necesito sé hacia dónde encontrarlo. No obstante, no me libro de buscar, por ejemplo, el martillo por el suelo, en la caja de herramientas o en la cocina, y tras mucho trastear, dar con él arriba del armario, donde lo apoyé tras clavar una punta en la pared. O dar vueltas y vueltas buscando mi sombrero, y al mirar en el espejo del pasillo descubrir que lo tengo puesto en la cabeza. Con las gafas, ya ni cuento. Estas cosas me pasan de vez en cuando.
Hoy han sido las llaves del común las que no encontraba. Por cierto, llaves tengo una infinidad, como para aburrir a un carcelero. No sé para qué, porque todas las puertas están abiertas, salvo las de la iglesia, que las cierro durante la noche.
Esas llaves en concreto son las que más utilizo, porque abren el buzón y las puertas exteriores del hogar de jubilados. Están siempre en una mesita, negra y estrecha, que tengo en el minipasillo que constituye el zaguán de mi casa. Mesa, espejo y paragüero es todo el mobiliario. El espejo para dar mayor amplitud al estrecho habitáculo. Lo otro, para los paraguas que hay que repartir al personal cuando de pronto se pone a llover sin haberlo avisado con anterioridad. Y la mesa, para un tiesto, un recuerdo del Ecuador y las llaves, sí, las que yo llamo del común.
El caso es que no ha quedado nadie de las personas habituales que no recibiera mi pregunta: ¿Has visto unas llaves? Todo el mundo las había visto, pero, cachis, nadie recordaba dónde.
A más de una persona he culpado de habérmelas extraviado. Y por más que lo intentaba, no conseguía recordar la última vez que las tuve de mi mano.
He mirado en mi dormitorio, en el cuarto de estar, dentro del coche, en el hogar y hasta en la sacristía. Nada. He vaciado el paragüero, y lo único que había en el fondo del cubo era un cebador usado o por usar de un tubo de neón. He abierto hasta la lavadora, por si fuera el caso de que, metidas en algún bolsillo, hubieran quedado allá tras el centrifugado. Finalmente, he volcado mi cajón de cachivaches, tornillos, clavos, enchufes, sin lograr nada.
Tras una tarde, una mañana y otra tarde, al fin descubro que están dentro de un paraguas.
Sí, en un paraguas. Tuve que volver al paragüero, sacar uno por uno y darles la vuelta para encontrarlas. Alguien se libró de un buen chichón una día cualquiera de lluvia.
Sólo a mí se me ocurre tener el chisme ese junto a la mesita del pasillo, donde suelen dormitar esas llaves que yo llamo del común. Claro que si no lo pongo justo a la entrada de casa, dónde si no va a estar…
Y hablando de paragüeros, recuerdo que en mi infancia era frecuente que recorriera las calles un señor con boina, tocando el chiflo y gritando: ¡Afilador! ¡Paragüero! Las vecinas le avisaban desde las ventanas y él en dos meneos daba corte a los cuchillos y ponía varillas a los paraguas.
Aún ahora pasa por mi calle de vez en cuando alguien que se ofrece para afilarme lo que sea. Pero ni arregla paraguas ni encuentra llaves perdidas.

¡Ay! ¡Ahí! Hay…

He entregado sendos sobres con las respectivas papelas introducidas al presidente de la mesa y, mientras le miraba esperando la confirmación de los vocales la pertinencia de la identidad del votante, he sentido la misma emoción que la vez primera, hace…
Una confusión al escribir los apellidos produjo en alguien de la mesa cierta inquietud. ¡Ay! ¿qué hago ahora? Tache y escriba debajo correctamente, susurró el presi.
Yo, de frente, quieto, inquirí -nada inquieto- si mi voto iba a resultar inválido. El voto está ya dentro de la urna, respondióme.
Fuime y ya sólo pensaba en mi ratico de piscina, de nadar tranquilo sin tener que guardar la ropa, relajado porque alguien, vigilante, iba a seguir cuidando de mí durante el resto de esta tarde festiva.
Ha sido una jornada estupenda. Hasta el sol se ha lucido, luciendo con todas sus ganas. Si por la mañana rubricábamos con fiesta, cantos y plegarias un curso catequético más, entre guajes y guajas, padres y madres, mozos y mozas, abuelos y demás parentela y compaña; por la tarde ejercíamos un derecho, -sí, digo bien, derecho-, tras el que descansan muchas obligaciones. Sí, también digo bien, obligaciones. Claro que a mí me gusta usar otra palabra menos sonora pero, en mi opinión, más contundente: responsabilidad.
Tanto en una como en otra, mañana y tarde, ha brillado algo que reviste en sí misma ambas cosas, ser derecho y responsabilidad, exigencia en la doble dirección. ¡La libertad!
Con libertad sonaron atronadoras las canciones en el templo mientras nos despedíamos, algunos con lágrimas, hasta otra, para seguir en la tensión del ya, pero todavía no. Con libertad “reinaba” el silencio en el local electoral de mi distrito, en la espera esperanzada de que fuéramos capaces de salir -más bien sacarnos- de este pozo en el que estamos, ir mejorando, aglutinando, reduciendo distancias, ampliando solidaridad.
Tan sagrados ambos, tan profanos. Intercambiables los calificativos a pesar de quienes veneran a uno en detrimento del otro, y viceversa e incluso en contraposición. En el ejercicio de los derechos y responsabilidades en los dos lugares nos realizamos como personas, como ciudadanos, como habitantes de un mundo que nos engloba y nos supera, que nos arropa, que nos identifica. Que dignificamos.
Ahí está, ahí reside nuestra dignidad, nuestra gloria. Ahí hay, en uno y otro sitio, todo un mundo de cosas por hacer, retos a los que enfrentarnos, personas que conocer, ideas que compartir, esfuerzos que redoblar, dificultades a vencer, sueños que realizar, logros por alcanzar…
Hay por delante toda una hermosa tarea. Ya digo, este ha sido un buen día.

¿Que qué opino del resultado? El pueblo es soberano. ¡Ave, Caesar!

Votando es gerundio, no es dejar de reflexionar


De lo mucho que se ha publicado en estos días, este documento me parece destacable. Faus sigue manteniendo una lucidez muy por encima de la media; lo que, sin mirar para nadie, es muy loable y también muy de agradecer.

Tampoco está manco este otro documento de Jesús Espeja.

Y finalmente, este escrito firmado debidamente, no por sabido es desdeñable.

Aunque están enlazados en la columna derecha del blog, me permito ponerlos encima de la mesa camilla de mi casa, para que las visitas no tengan que molestarse en buscar.

Un día de votaciones democráticas, bien digo, permite disponer de algún rato para ojearlos.
 


I

Democracia real, todavía no

20.05.11 | 17:07. Archivado en Política
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Bravo muchachos. Ya me sorprendía que no acabarais saltando un día. Pero todo tiene sus ritmos, y la indignación social también. No comparto eso de democracia real “ya”, porque tardará bastante. Pero agradezco vuestra proclama de que nuestra democracia es profundamente irreal, casi sólo virtual. Quienes os critican desde sus butacas dicen que “no proponéis soluciones”, sin darse cuenta de que estáis haciendo un diagnóstico muy exacto. Y que, como pasó con el sida o con el cáncer, sólo cuando se tiene el diagnóstico podemos comenzar a buscar el remedio o la vacuna.
Habéis comprendido en vuestras carnes que este capitalismo global es incompatible con la democracia y que, de seguir por él, nos encaminamos no sólo a crisis sucesivas, a niveles masivos de paro y a generaciones perdidas como la vuestra, sino a una forma de fascismo permisivo. Nuestra democracia es irreal porque no puede haber auténtica democracia política sin democracia económica y, en el campo económico, vivimos bajo la dictadura de “los mercados”.
Soy de los que creen que mejorarán algo las cosas cuando gobierne el PP: pero no porque tenga un mejor programa económico (demasiado tiempo llevamos viendo que no tiene ninguno), sino porque entonces los poderes económicos aflojarán, los grifos financieros abrirán un poco la mano del crédito, y aceptarán correr algún riesgo a cambio de asegurar un gobierno perpetuo de la derecha. Luego, tras los primeros éxitos aparentes en las cifras de paro y de crecimiento, ya se encargarán de imponer sucesivos pasos hacia el desmonte del estado del bienestar: privatizaciones de la salud y demás bocados apetitosos. Y entonces será la hora del palo.
Supongo que conocéis un escrito ejemplar de Julio Anguita renunciando a su pensión como ex-diputado porque “con la pensión como maestro ya se puede vivir suficientemente”. Carta que, a su tiempo, compararon algunos con los emolumentos que Aznar o Felipe González añaden a sus “modestas” pensiones de ex-presidentes. Y que a otros les mereció el comentario de que Anguita será un buen hombre “pero desfasado”. Sin percibir que diciendo eso echaban piedras a su propio tejado: porque reconocían que la honradez es algo desfasado en un sistema como el nuestro.
Como lo muestra la presencia de corruptos en todas las listas y que los partidos no reaccionen eliminándolos sino pretendiendo que los otros tienen más. Como lo demuestra la obscena negativa a reformar una ley electoral que les asegura la poltrona por muy enemigos que parezcan entre sí. Como lo demuestra también el bueno de E. Abidal que, tras una experiencia en que vio la muerte de cerca, comprende que en la vida hay cosas más humanas y más importantes que el dinero y vende sus coches para dar limosnas a enfermos y hospitales; pero no se da cuenta de que de este modo no hace más que agravar la crisis porque si todos hacen lo mismo, baja la venta de coches y nuestra economía no remonta. Que nuestro sistema sólo puede funcionar malgastando; y sólo sabe producir mucho a base de repartir muy poco.
Por eso vosotros habéis dicho muy bien que no sois anti-sistema sino alter-sistema. Mucho más cuando hemos visto cómo, pasado el primer terror que despertó la crisis, no se ha cumplido absolutamente nada de aquello de “refundar el capitalismo” que prometieron cuando les embargaba el pánico: ni supresión de paraísos fiscales, ni tasa Tobin… “¡Es que son cosas muy difíciles!”. Como si no fuera más difícil aún combatir al Sida cuando estalló y ni sabíamos lo que era. Pero claro: el sida podría afectarles también a ellos. Ahí tenéis al señor DSK y al FMI que levantan un escándalo por una (supuesta o real) violación de una camarera, cuando llevan años violando poblaciones enteras de países pobres sin escándalo de nadie.
Tengo suficientes años como para que estas palabras cobren cierto carácter de testamento. Permitidme pues sugerir algunos horizontes para vuestro trabajo futuro. En primer lugar, no aceptéis la palabra de nadie que no haya visto y palpado la crisis de cerca: que no conozca esos rostros tristes de niños hambrientos, ni la desesperación de las madres cuando oyen llorar de hambre al niño; que no haya visto la mirada baja del señor en paro crónico que no se atreve ni a levantar la vista porque se culpabiliza él de lo que pasa a su familia; a nadie que no haya puesto los pies con cierta asiduidad en lugares como la Mina de Barcelona, la Cañada real de Madrid y otros semejantes.
En segundo lugar dos consejos del Nuevo Testamento (al que no creo que conozcáis mucho, pero eso ahora importa menos): “La raíz de todos los males es la pasión por el dinero” (1 Tim 6,10): sabia constatación hecha hace veinte siglos y mucho más valiosa en la actual estructura económica. A esa observación añadía san Pablo que debéis “trabajar vuestra liberación con temor y temblor”: porque vais a tener no sólo muchos enemigos sino inevitables problemas o divisiones entre vosotros, y las típicas tentaciones de incoherencia propias de nuestra pasta humana. Pero sabéis ya que la única posible solución de nuestro mundo es lo que el mártir Ignacio Ellacuría llamaba “una civilización de la sobriedad compartida”. Porque por el camino que vamos se incuba un doble terrorismo (político y ecológico) que un día acabará con nosotros.
Gracias, ánimo y mucha paciencia.


II

¿Indignados y organizados?

16.05.11 | 13:43. Archivado en Teología, Política, Justicia
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El interrogante es mío. En la multitunidaria manifestación que ayer tarde discurrió entre Cibeles y Puerta del Sol en Madrid la pancarta decía sin más: “indignados y organizados”. Al final diré por qué trazo el interrogante. Lo primero es valorar positivamente la movilización integrada en su mayoría por jóvenes: “queremos reapropiarnos del futuro que nos habéis robado; nos dirigimos de nuevo a vosotros, clase política y poderes públicos”.
Un reclamo común presidía la manifestación: “por una democracia real ya”, “por una democracia económica”. Es evidente la enfermedad del sistema que a todos nos envuelve: mientras nuestra Constitución proclama que todas las personas tienen derecho a un trabajo digno, varios millones de seres humanos sufren el paro forzoso: “sin casa, sin curro y sin pensión” según rezaba el cartel que llevaba una joven. La economía o arte de cubrir las necesidades básicas de todo para que puedan vivir con dignidad se ha pervertido en crematística o artimaña para que unos pocos se apropien de los recursos que pertenecen a todos. La ganancia y el lucro por encima de todo posterga y manipula irreverentemente a las personas; “no somos mercancía”, protestaba con razón aquella multitud de jóvenes.
“Indignados”. Seguramente algunos de los jóvenes manifestantes han leído ya el librito de Stéplane Hessel “¡Indignaos! Un alegato contra la indiferencia y a favor de la insurrección pacífica”. La indignación es el primer paso para ponerse en pie y en marcha. Nos han metido hasta los tuétanos que no hay salida, que la única forma de organizar el mundo es como lo estanos haciendo. Y eso es mentira: si los seres humanos lo hemos organizado así ¿no vamos a poder organizarlo de otra manera? ¿no van a ser posible otra economía y otra forma de relación entre las personas y entre los pueblos?
Y es aquí donde pongo el interrogante: organizados ¿cómo y desde donde?
Salta en seguida la palabra “revolución”: organizarse para luchar y desmontar todo. Pero a estas alturas de mi vida creo poco en las revoluciones violentas, y sí veo urgente lo que Hessel llama “insurrección pacífica”. Los jóvenes que ayer iban en la manifestación son conscientes de la manipulación que sufren: “vota, consume y calla”. Esta invitación refleja bien la ideología del sistema hoy reinante, que se concreta en una jerarquía inhumana de valores: acaparar dinero egoístamente, calificar a las personas por su rentabilidad, conseguir poder para situarse bien en la vida. Es el individualismo feroz que nos carcome y deshumaniza.
Sin descartar el compromiso político por cambiar estructuras y dinamismos para que todas las instituciones sociales tengan como fin la vida digna de todas las personas, lo que está en juego es el cambio de mentalidad. Hay otra jerarquía de valores: compartir con los demás lo que somos y tenemos, estimar a las personas por lo que son, ejercer el poder como servicio. Sólo con y para canalizar la insurrección que implica este cambio, es cada vez más necesario que las generaciones jóvenes salgan de su indiferencia, se organicen y trabajen por esa otra organización social que sueñan y sí es posible.

Jesús Espeja

III
  • Yo soy una joven sin futuro , por Coral Herrera Gómez
  • coralRazones por las que me identifico con la acampada en Sol y en las ciudades de todo el Estado español:
    - porque no he cobrado jamás un sueldo de mil euros y tengo 33 años. - porque me independicé a los 24 y tuve que volver a casa de mis padres. - porque tengo un titulo de doctora en Humanidades que no me ha servido para investigar o ejercer la docencia ya que la Universidad no tiene dinero para crear plazas.
    -porque he tenido que quitar del curriculum mi titulo para que me contraten en algún sitio. -porque dedico muchisimo tiempo a buscar trabajo cuando no tengo, y a buscar un trabajo mejor cuanto tengo trabajo. -porque después de pasarme la vida estudiando, no sirvo para ganarme la vida, y no aporto nada a la sociedad. -porque me educaron para ser una mujer autónoma y dependo de la solidaridad de mi familia y amigos/as para sobrevivir. -porque todo el mundo me dice que soy muy brillante pero yo me siento una inútil y una fracasada, aunque sé que al 50% de la gente de mi edad le pasa lo mismo que a mí.
    - porque he publicado dos libros, hablo inglés, tengo un titulo de Doctora en Humanidades y trabajo gratis la mayor parte del tiempo tratando de darme a conocer.
    - porque en los trabajos asalariados no me hacen contrato, ni cotizo a la seguridad social, ni tengo vacaciones, ni derecho a enfermar. si no trabajo, no cobro. y si, pago impuestos para financiar visitas de primeras damas estadounidenses o jefes de Estado vestidos de blanco.
    - como no tengo nómina, no puedo cobrar el subsidio de desempleo ni optar a las ayudas estatales al alquiler de casas o a cualquier otra medida destinada a los jóvenes. es decir, mi pobreza me margina.
    - si hago huelga o protesto por las condiciones laborales, me despiden porque no tengo contrato.
    - me pagan tarde y tengo que colarme en el metro o el autobús para poder ir a trabajar. el revisor/a me abronca porque no pago y me pone una multa como si me colase por gusto.
    - me cortan el móvil y la compañía me abronca porque mi jefe no me paga y yo no puedo pagarles a ellos.
    -porque he tenido que emigrar a otro país en busca de un trabajo con salario digno, y me he convertido en una persona ilegal o “sin papeles”.
    NO CREO EN LA DEMOCRACIA PORQUE:
    - los sindicatos nos han traicionado: desde que convocaron una huelga a posteriori y firmaron el pacto social, no creo en UGT ni en CCOO, ni siento que estén haciendo absolutamente nada por los trabajadores y trabajadoras. es más, ellos son cómplices de la precarización de los contratos, de la flexibilización del mercado laboral, del fin del Estado del Bienestar por el que tanto lucharon en los 70.
    - no creo en la democracia, que solo sirve para enriquecer a los más ricos, para ayudar a los bancos, para sostener un empresariado falto de ética y de escrúpulos que sacan lo que ganan en el país a paraísos fiscales, sin contribuir al desarrollo del Estado Español.
    - no creo en la democracia, porque no me preguntan, porque con el dinero de mis impuestos financian guerras injustas y pagan visitas del Papa, y reuniones del Club Bilderberg, y encima los políticos se quedan con el dinero de la gente.
    -no creo en la democracia, porque permite que una señora ULTRADERECHISTA privatice la educación, la sanidad y hasta el agua de l@s madrileñ@s sin ningún tipo de freno. y porque sus amig@s y la Iglesia se enriquecen mientras ella se carga el Estado.
    -no creo en la izquierda socialdemócrata porque trabaja para los bancos y para los mercados.
    -no creo en la crisis, porque las grandes empresas no han perdido dinero, sino que han aumentado sus beneficios, y somos los demás los que tenemos que creernos que hay crisis, y los que sufrimos el desempleo y la explotación laboral a través de salarios indecentes.
    -no creo en los medios, que nos bombardean con bodas, beatificaciones, fútbol y asesinatos de premios nobel de la paz, y silencian las disidencias, las voces alternativas, las propuestas para crear un mundo sostenible, justo y equitativo.
    no creo en los medios porque manipulan la información, porque cada vez informan menos, porque sedan y entretienen a las masas para que no piensen ni se rebelen contra la pobreza, la injusticia, las guerras.
    Por todo esto, no creo en la democracia bipartidista basada en el castigo al otro, no creo en una ley electoral desequilibrada e injusta, ni creo en la representación política de gente que no se preocupa por la gente, ni deseo que me pregunten solo una vez cada cuatro años.
    No quiero que me engañen más, quiero que se meta en la cárcel a los responsables de esta crisis, como en Islandia, quiero que se controle a los políticos, que los jóvenes podamos independizarnos, quiero que se deje de contaminar los ríos, el agua, el aire, que se cierren las nucleares y se apueste por energías limpias, que nos dejen tomar decisiones y participar en la vida política, y que no se criminalicen las protestas ni se nos haga parecer terroristas, o marionetas del PSOE, o gente manejada por fuerzas oscuras.
    Sin siglas, sin banderas, sin casa, sin trabajo, sin pensión, sin miedo… salimos a la calle pacíficamente, y rechazamos la brutalidad policial: contra los policías disfrazados de manifestantes violentos, y contra la censura en Internet mediante el bloqueo estatal de las webs contestatarias, contra el dinero que recibe la Iglesia católica, contra la precariedad, contra la corrupción política y las listas plagadas de corruptos, yo me sumo también a esta protesta desde el otro lado del mundo. Y con mi alma y mi corazón, y gracias a Internet, desde el exilio económico, vuelo en sueños sobrevolando la Puerta del Sol y animando a todas las personas que llevan sin moverse de ahí varios días… porque otro mundo es posible, porque somos el presente, si no nos dejáis soñar, no os dejamos dormir!!!!
Tomado del Blog de Julia Ardón

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